lunes, 17 de junio de 2013

Daft Punk, "Random Access Memories"


Rock and Roll is Dead

A principios de la década de los 90’s el Glam-Hair-Rock de Los Angeles se jugaba una carta muy arriesgada con la aparición del album doble de Guns ‘n’ Roses, Use your illusion, que marcaba oficialmente el final de una década llena de fulanos maquillados como morras que llevaron el término Rock and Roll a un nivel de decadencia que no se había visto desde la caída del Imperio Romano (bueno, a lo mejor no tanto) 
Después de que prácticamente todos los temas del álbum fueron sencillos, y se hicieran videos de repetición interminable en MTV,  se elevó al estaus de semidios a W Axl Rose, y el Rock and Roll tomó al fin el paso decisivo: Puso una escopeta en su cabeza y haló el gatillo.

Tras aquella brutal masacre, los sobrevivientes del holocausto dirigimos nuestros oídos hacia los crudos sonidos del Grunge; al extenso desierto de las producciones de Bob Rock con Metallica; y a los bosques oscuros del Brit. De pronto el rock alternativo se adueñó de las ondas de Radioactivo y comenzamos a adorar a REM, Oasis y a los New Radicals.
No me malentiendan, fue una época llena de buenos descubrimientos; simplemente le llegó la hora al Rock and Roll, había ahogado sus últimas notas  en albercas de Vodka Absolut, y dejó que C+C Music Factory y En Vogue destruyeran lo que les había tomado décadas construir; la decadencia  es un ciclo que ya había pasado, pero, como dijera Chespirito:  ¿Quién podrá ayudarnos? En los 70’s tuvimos a los Ramones ¿Y ahora?

La Santísima Trinidad

Ni Nirvana, Soundgarden, Pearl Jam ni los Stone Temple Pilots eran realmente divertidos; en el fondo expresan el descontento acumulado de décadas de excesos y drogas y, además, a las chicas no les parecían ritmos exactamente bailables.
Media década tuvo que transcurrir hasta que comenzara a sonar un murmullo, un sonido de bajo que retumbaba desde algún sótano de la ciudad de Brighton, o de Chicago, o de Paris. Fiestas clandestinas en una casa del Ajusco, donde no había vodka, pero sí jugo de naranja para bajarse las tachas. 
Así, llegamos a 1996, año en que apareció el Better Living through chemistry de Fatboy Slim, álbum que al fin abría las puertas del mainstream a las fiestas rave que llevaban tanto tiempo en  la oscuridad; pocos meses después, ya en 1997 apareció el Dig your own hole de los Chemical Brothers con la maravillosa “Block Rockin’ Beats” y casi simultáneamente llegó la opera prima de Daft Punk: Homework.
Así surgió la Santísima Trinidad de la música electrónica que gobernaría suprema la escena electrónica de finales de los noventa y principios de los 2000. Tomarían la bandera de la rebelión, que con tanto honor llevara el Rock durante años, y tras pasarla por el escáner la llevarían a una generación que más que guitarras, necesitaba sintetizadores.


Random Access Memories
Tras la aparición del álbum Human After All de 2005 y la épica gira Alive de 2007 puedo perfectamente imaginarme a  Guy Manuel de Homem-Christo y a Thomas Bangalter escuchar horrorizados la aparición del disco One Love de David Guetta.
Aquel disco sintetiza la decadencia absoluta que vive la música electrónica hoy en día, metafóricamente, se parece muchísimo a un Gansito Marinela… congelado: Es lo suficientemente oscuro y amargo en el exterior, como para atraer a los conocedores de chocolate; pero tras la primera mordida uno se da cuenta que la mermelada está hecha de dextro fructosa, la crema es de grasa de soya reciclada y el pan es de harina de granos mutantes… y aún así, ¡es delicioso!
El problema con el Gansito, y con David Guetta, es que no pueden ocultar sus orígenes industriales, al grado que ahora casi cualquiera que cuente con un poco de talento y suficiente (dinero) conocimiento de tecnología en edición musical, puede ser DJ y vender discos ¿No me creen? Y entonces, ¿qué hacen allá afuera todos los Pit Bulls, Jennifer Lopez, Will I Ams y demás clones fabricados en probetas? 
La revolución iniciada por los Tres Grandes se acabó con la gira Alive, y es ahora el malvado Imperio Galáctico, la música electrónica ganó, pero se convirtió en el mismo monstruo que había destruido en primer lugar.
Ahora bien, tras un silencio tímidamente interrumpido por el soundtrack de la película Tron: Legacy, el dueto francés regresa con su Random Access Memories, que trata de volver muy a su estilo a los orígenes mismos que la electrónica encontró en la música disco.
El primer sencillo, "Get Lucky", sigue sonando a los robots de siempre, atrapados en un frágil cuerpo orgánico, yendo y viniendo entre guitarras que recuerdan a Barry White; "Beyond" pudo haber formado parte del soundrtack de Saturday Night Fever ya que por momentos se puede imaginar a Tony Manero, con su traje de ala ancha caminando altaneramente por las calles de Brooklyn, mientras muta hacia las personalidades actuales de Guy Manuel y Thomas.
"Touch" comienza como un viaje de tachas que no se terminaron en los 90’s y que decidieron revisitar, pero después suena a Tavares, una puesta de sol en Puerto Vallarta y al góspel de Ray Charles. "Motherboard" con sus violines nos recuerda a Gloria Gaynor y con sus percusiones al Two Man Sound, juntos en una batucada en el centro de la pirámide.
Las primeras reseñas de la edición digital de la revista Spin, destruyeron al Random Access Memories, y tienen razón en una cosa: Este truco ya lo habíamos visto, pero me parece que se equivocaron en su juicio, ya que éste no es un disco que pueda digerirse a la primera escuchada, se debe dosificar poco a poco para desentrañar su belleza.
Parte del problema es que Daft Punk ya nos había regalado el Discovery, que es una colección de 14 grandes hits, es el Baileys de su carrera: Le gusta fácilmente a todo mundo, conservando su origen artesanal; mientras que el RAM, debe entenderse como se hace con un Whisky de una sola malta: Es rudo y complicado al primer sorbo, pero conforme invade la boca, se descubren las más deliciosas notas que sólo la paciencia, el tiempo y la experiencia pueden ofrecer.
Random Access Memories probablemente no venga a salvar de la decadencia a la electrónica, pero definitivamente hace una fuerte declaración: Este género necesita evolucionar, y Daft Punk ofrece un camino.

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